Fibromialgia y dolor persistente: reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta

El dolor de difícil control, las hospitalizaciones reiteradas y las limitaciones funcionales fueron decisivos para reconocer la incapacidad absoluta.
Una trabajadora solicitó una incapacidad permanente tras un proceso de baja médica. El INSS denegó la prestación y mantuvo esa decisión al resolver la reclamación previa, por lo que el asunto llegó a la vía judicial.
La documentación recogía fibromialgia con dolor generalizado de difícil control, junto con otras manifestaciones físicas y psicológicas. Los tratamientos no habían logrado estabilizar suficientemente el dolor y habían sido necesarios ingresos hospitalarios reiterados. También se describían dificultades para mantener posturas, realizar esfuerzos y sostener la concentración.
El juzgado no fundamentó su decisión exclusivamente en el nombre de una enfermedad. Valoró la intensidad de los síntomas, su repercusión en la vida diaria, la respuesta a los tratamientos y la posibilidad real de mantener una actividad laboral con continuidad y eficacia.
La sentencia reconoció una incapacidad permanente absoluta, derivada de enfermedad común, con una pensión equivalente al 100 % de la base reguladora. Consideró que las limitaciones no afectaban solo al trabajo habitual, sino también a la posibilidad de desarrollar actividades más ligeras o sedentarias con regularidad. Dejó a salvo una eventual revisión si se lograba una mejoría relevante del control del dolor.
El resultado responde a la situación acreditada en este procedimiento: no establece que todo diagnóstico de fibromialgia dé lugar al mismo grado de incapacidad.
¿El INSS ha denegado tu incapacidad permanente? Solicita una consulta para revisar la resolución y la documentación disponible.
Resumen de un caso concreto, sin datos identificativos. El resultado responde a las circunstancias examinadas y no garantiza un resultado equivalente en otros asuntos.




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